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jueves, 22 de enero de 2009

Bailar en la oscuridad. Negar la realidad.



La emoción que más intentamos evitar los seres humanos es la tristeza. Preferimos sentir miedo, dolor en el cuerpo, quedarnos dormidos, volvernos locos y un largo etcétera antes que conectar con nuestra propia tristeza. Quizá por evitar el recuerdo emocional que conlleva la separación de nuestro principal cuidador (generalmente la madre) ,que estamos solos.
Y esto es lo que hace Björk en esta película magistral de Lars Von Trier. La protagonista va perdiendo la vista y se aleja de la tristeza con la música. Más allá que usar la imaginación la protagonista se disocia emocionalmente de la tristeza, intentando mantener la realidad fuera de la conciencia. Lo hace hasta tal punto que cuando va contando los pasos que le quedan para ser ejecutada en la horca por un delito "comprensible", construye una nueva canción.

El director hace una parodia de los musicales norteamericanos, en concreto de Sonrisas y Lágrimas, cuando cantan al principio de la película una pieza del musical en la que cantan "cuando me siento triste recuerdo mis cosas favoritas".

When the dog bites, when the bee stings, when I´m feeling sad. I simply remember my favorite things and then I don´t feel...so bad.

El director también se disocia de las normas del cine Dogma al utilizar la música en su película. Se supone que la música no se debe utilizar en el cine a no ser que provenga del propio lugar de la grabación.

Lo que pone los pelos de punta es cuando la protagonista es confrontada por su amigo ante la pena de no poder ver y ella le contesta cantando "lo he visto todo" -I´ve seen it all-.

Paralelismos:

No querer ver la triste realidad. No poder ver al ir quedándose ciega. Disociación del director con el cine Dogma. Supuesta felicidad de los norteamericanos, incluyendo su sistema judicial con pena de muerte incluida.

Todos necesitamos disociarnos de vez en cuando, pero las personalidades con más tendencia a ello son la personalidades histriónicas.

Mirad la cara de felicidad de Björk en el cartel de la película.

Para saber más: de la imaginación a la disociación

viernes, 12 de diciembre de 2008

Marilyn Monroe. "Los hombres no me miran"




En 2006 aparecen publicadas en un libro de Schneider unas grabaciones de voz aparecidas en 2005 que Marilyn hizo a su psicoanalista -Ralph Greenson, uno de mis mejores discípulos- antes de quitarse la vida. Quitando los efectos periodísticos y espectaculistas de los medios; tomando distancia y viendo a Norma Jean Baker (Marilyn) como un caso clínico con esto nos encontramos.


Una mujer-niña que estaba atrapada por el deseo de ser deseada. Que aparentemente sólo quería ser objeto y en lo más profundo de su alma desaba ser persona. Compensaba las carencias de la infancia con la sobregratificacíón del sexo y de las drogas. Construida para los hombres, en un mundo de hombres, pensaba que los hombres no la miraban. Deseaba ser fotografiada pero tenía miedo a hablar en público. Quería ser persona, pero se limitaba a ser objeto del objetivo de las cámaras fotográficas masculinas. Y es que detrás de esta belleza corporal había una mujer mediocre, de origen humilde, con escasos recursos cognitivos - me tomo la licencia- y un trastorno histriónico de la personalidad. Terminó teniendo relaciones sexuales con el mismísimo presidente de Estados Unidos, pero seguía buscando un padre. Continuaba buscando una madre que no la abandonase, pero dormía arropada por los barbitúricos. Quería ser persona, con sus miserias, como todos, y saber envejecer; pero no lo consiguió. Prefirió quitarse la vida.

Para saber más






 
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